martes, 9 de octubre de 2012

La imperecedera historia de Drogenkopf (Cabeza de Droga)

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, nació en la ciudad alemana de Düsseldorf el más bramido, temido y salido de cuantos corsarios han navegado por los siete mares. Sus padres lo llamaron Hans, Hans Grücher, pero pronto se ganó el sobrenombre de Drogenkopf (Cabeza de Droga). 

La bandera de Cabeza de Droga
Y es que Hans ya desde niño gustaba de aliñar su existencia con todo tipo de sustancias líquidas, sólidas y gaseosas que lo elevaban a cielos totalmente desconocidos por el hombre sobrio. Cuando tan sólo contaba siete años de edad, como buen bucanero que estaba llamado a ser, Hans cogió su primera cogorza de ron. A la edad de nueve años viajó hasta Jamaica como polizón, escondido en un barril de pez en la bodega de un barco pirata. Allí descubrió la marihuana. En el viaje de vuelta, cuando el navío estaba lleno hasta la bandera de verdes cogollos y hojas de maría, el joven Cabeza de Droga incendió el barco. Se fumó un barco entero. Así comenzó a forjarse su leyenda. 

"Se fumó un barco entero... sí... estaba escondido en un camarote y... bueno... el dibujo lo deja claro, ¿no?

También fue pronto, a la tierna edad de 15 años, cuando el pequeño Hans descubrió su otra pasión: los culitos de jóvenes bucaneros. Estaba él en su nueva carabela, haciendo un casting para reclutar a la tripulación que lo acompañaría en sus saqueos, cuando vio a joven de sensuales rizos y músculos de dios griego que optaba a contramaestre.

  • ¿Cuáles son sus atributos? – le preguntó Cabeza de Droga al joven aspirante

  • Pues yo, Mein Drogenkopf, - le contestó éste, muy serio – sé dónde está babor, estribor, la proa, la popa, y el sombrero del capitán. 

  • Ah, bien – replicó Cabeza de Droga, que empezaba a mirar al joven con ojos golosones – Y la bala de cañón ésa que está ahí detrás de ti, ¿podrías agacharte y cogérmela? Yo es que tengo el lumbago que se me ha subido a la chepa y no puedo. 

  • Pero, señor, si tiene usted tan sólo quince años – inquirió el joven. 

  • Las chepas no tienen edad – respondió Cabeza de Droga. 

El jovencito se agachó a coger la bala de cañón, y Cabeza de Droga se quedó mirando la rajita que asomaba por su pantalón. Es por esto que desde entonces lo llamó “El Pequeño Cerdito Hucha”. 

"Se agachó y se le vio la hucha"
Así que, desde entonces en adelante, Cabeza de Droga y El Pequeño Cerdito Hucha surcaron juntos Los Siete Mares, ya que éste fue elegido contramaestre, y navegaron ellos dos solos, ya que Cabeza de Droga fue matando uno a uno al resto de la tripulación para poder tener algo de intimidad con el tierno marinero de los rizos sinuosos. 

Un día, cuando el sol se estaba escondiendo en el horizonte y las gaviotas entonaban graznidos de amor, Cabeza de Droga se acercó hasta el timón de su barco, donde estaba El Pequeño Cerdito Hucha peinando sus rizos con gesto despistado. Se arrodilló ante él, sacó un anillo de su bolsillo, se lo mostró, y le dijo:

  • Pequeño Cerdito Hucha, ¿quieres ser el bucanero de mi corazón?

  • ¿Cómo? No entiendo – replicó el joven, reparando en la imagen del viejo lobo de mar agachado ante él.

  • Que si te casas conmigo, bella criatura – contestó Cabeza de Droga, muy seguro de sus palabras. 

  • Hostia, pero… ¿eres gay? No me jodas que he estado navegando con un gay… madre mía, cuando se lo cuente a mi novia – dijo el joven, muy sorprendido.

Cabeza de Droga, muy lentamente, se puso de pie, e intentando ahogar el llanto, con ojos lacrimosos, dijo:

  • Nadie rechaza a Cabeza de Droga. 
Cabeza de Droga desenvainó rápidamente su sable y se lo clavó al Pequeño Cerdito Hucha en el corazón. El pobre cayó por la borda y terminó sus días siendo devorado por sepias. 
"... y terminó sus días siendo devorado por sepias. SÍ."

Moraleja: Si no quieres ser devorado por sepias, jamás rechaces a Cabeza de Droga

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